martes, 2 de junio de 2015

Activismo apolítico

Un problema social a resolver es descubrir cuál es el método más efectivo para presionar cambios y denunciar desvíos en las políticas de turno, a pesar de que aparentemente hay mucha denuncia con exposición pública en la nube periodística. Ese accionar en la mayoría de los casos no prospera.

Si uno toma distancia de la situación, el motivo es como casi que se muestra por sí solo. Desde mi parecer es una respuesta obvia.

No es difícil observar vicios en los intentos de exposición y denuncia pública; vicios de malas prácticas que condicionan la presentación de las mismas diluyéndose por propio peso. Los invalida el origen de los intereses que nada tienen que ver con solicitudes legítimas. Los medios se encargan de hacer todo lo demás; terminar de confundir más a la gente. Todo está mal desde la tribuna partidaria, la contraria o la local.

Tampoco se escapa entender, que este sistema repetido una y otra vez, lo único que busca es dividir y no esclarecer, o sea que está pensado para que no sirva o más bien que sirva a esos “intereses” encubiertos. Casi la totalidad de lo que transita por los medios radiales, televisivos o escritos tiene mal olor: mal olor el origen y mal olor el final. Esta situación encierra un círculo vicioso que representa a un perro dando vueltas mordiéndose o jugando con su propia cola.

Es mi parecer, es lo que yo veo y creo. Es muy evidente que las cosas no son lo que se muestran, y como la nuestra es una sociedad enferma, no sabe discernir ni defenderse.

El origen de esa enfermedad es que estamos ante una colectividad muy cómoda, muy acostumbrada a dejar pasar, como si nada ocurriera, situaciones irregulares cotidianas dentro de las instituciones de su entorno local. Situaciones irregulares municipales, situaciones irregulares en las empresas de servicios, situaciones irregulares en la justicia, situaciones irregulares en las fuerzas de seguridad, situaciones irregulares en las entidades educativas, situaciones irregulares en las entidades religiosas, etc., etc., etc...Los dejamos pasar como si diéramos permisos. Esos desvíos se potencian y llegan a la órbita nacional, encontrándonos sentados a esperar que los problemas y las malas prácticas se solucionen deslindando muchísima parte de nuestra responsabilidad en los elegidos de turno que no podrán y/o no querrán cambiar nada porque son el producto directo de las desatenciones sociales.

Somos un pueblo con un error de apreciación, convencido de que esta situación, (nos están haciendo creer eso) nos incluye solamente a nosotros y que no vamos a poder corregir nada. Pasa en todos los países; el poder si no está acostumbrado que lo controlen se corrompe y los intereses del dinero desangran a las sociedades. Somos un país muy rico y como por períodos estamos un poco mejor, dejamos que todo siga igual privándonos de ir mejorando paulatinamente. El problema actual es que socialmente no estamos manteniéndonos, estamos en una franca decadencia.

Fraccionados, generando odio, somos caldo de cultivo y no se necesita ni explicar qué y o quienes están sacando provecho de ello.

Nos falta algo muy importante y básico que es el motor para generar un activismo constructor: esa falta se llama ausencia de responsabilidad; responsabilidad desde con nosotros mismos, desde nuestro entorno, desde nuestro círculo social, desde nuestro trabajo, desde nuestra localidad. Una responsabilidad que no esté regida por la conveniencia o el bienestar que le toque en suerte a cada uno. Sí señor, no porque nos toque estar bien o mejor, deberíamos dejar de ver y reclamar por lo que es pasible de corrección. Pero por regla general eso no lo hacemos y no se concreta ningún cambio en las situaciones.

Necesitamos activismo para luchar contra las inciertas normas de las instituciones, las inciertas ordenanzas de nuestras localidades y las inciertas interpretaciones de las leyes. Necesitamos encontrar nichos de alegalidad para no quedar expuestos a situaciones incómodas a pesar de que algunas no se van a poder evitar.

No vamos a encontrar, para nuestro activismo, casi ninguna ayuda desde la política partidaria como la opositora, como tampoco la encontraremos desde los medios masivos de comunicación; lamentablemente tanto unos como otros, en la mayoría de los casos, están “comprometidos” con los de la vereda del frente. Las excepciones, que las hay, pueden interpretarse como en matemáticas, confirman la regla.

Conclusión de este, mi pensamiento escrito, es que mientras no cambiemos las prácticas de nuestro sistema de gobierno regido por un sistema pretendidamente llamado democrático y que casi nada tiene que ver con el verdadero significado del mismo, lo que nos queda para ayudar a cambiar ciertos rumbos es profundizar en un activismo apolítico. Digo apolítico, porque conociéndonos, alguna bandería nos impediría actuar auténticamente ante las situaciones que se nos presenten; esas banderías que nos desangran, nos dividen y nos anulan, encerrándonos en un estado avanzado de una dolencia que se da por llamar “Estupidez Humana”.

lunes, 16 de marzo de 2015

¿Involucrarse y militar?…no, gracias

Se interpreta por ahí, normalmente por los pasillos partidarios, que para reprochar los caminos desviados de las prácticas políticas cotidianas, “hay que involucrarse y militar”.
Este latiguillo, muy instalado en el subconsciente de la sociedad, es un motor de inmovilidad, aunque suene a absurdo. Confieso que hasta no hace mucho tiempo tenía dudas de mi rechazo hacia esa posibilidad e inclusive me sentía culpable de no hacerlo.
En ese sentido, actuó mi intuición y no me traicionó. Así como está la política presentada, a pesar de los grandes carteles de declaraciones democráticas, las prácticas internas no concuerdan con la intención general de generar prosperidad en la población. Los procedimientos de ejecución política y de elección de representantes están caducos y estancados, necesitados de un “aggiornamento”.
Esta necesidad se puede identificar más claramente desde los países de segunda línea en más. Tomando conciencia que nuestro país no escapa a la regla y que la sociedad dista mucho ser de primera línea; los hábitos generales que involucran a los poderes, están muy condicionados, por no decir colonizados, haciendo muy difícil el reclamo del cambio desde el pueblo como para pretender lograrlo. Hace mucho tiempo que la democracia, así practicada, no da resultados traducidos en bienestar para la generalidad. Es más, estamos entrando en varias espirales de complicaciones sociales que preocupan y que como están desplegadas, seguramente desde este sistema no podrán corregirse, esté quién esté en el poder.
El resultado es cada vez más notorio: los ricos, cada vez más ricos, los sindicalistas cada vez más “GORDOS”, la clase media, cada vez menos media y los pobres, cada vez más pobres.
Observo una sociedad extraviada que se alimenta de slogans, sin analizar siquiera los detalles superficiales más notorios. Observo a una sociedad que pareciera buscar suicidarse.
A partir la política, con este sistema, no se van a abordar y tratar de corregir los problemas estructurales de fondo. Recuerdo hace unos años, a raíz de las denuncias de coimas; el “Que se vayan todos” y todo quedó registrado como una anécdota. ¿Puede existir alguien tan ingenuo, para pensar que algo cambió?
Desde las Municipalidades prósperas, con gobiernos repetidos, pasando por las intermedias y las más complicadas; siguiendo por las gobernaciones dentro del mismo abanico y así llegando al congreso, los concejales, los diputados, los senadores y los funcionarios, trabajan de y no cumplen con su deber de representación, no son empleados del pueblo como tendría que ser. En el mejor de los casos se instala en ellos la soberbia y dentro de ellos están los que trabajan por el poder hasta los que trabajan por el enriquecimiento. Excepciones hay, son los menos y como son los menos confirman la regla. Estos casos como en definitiva no pueden cambiar nada, porque el sistema no se lo permite, terminan “haciendo la plancha”.
Las problemáticas de fondo no se estudian, o se hacen superficialmente. Son incapaces de verlas, porque se observan desde las leyes y la economía de una manera estática, complaciendo el bolsillo de los lobbies y de sus punteros.
Una de las principales familias que actualmente dominan el planeta, los Rothschild, ya proclamó hace 100 años: “Dadme el control del dinero y no me importa quien haga las leyes”. Si lo hacen con gobiernos mucho más estables, me asusta pensar lo que puede resultar en un país dividido como el nuestro.
Cuando estaba terminando de escribir el párrafo anterior, pensaba en quienes podrían ser los punteros locales de los “fondos buitres”. Diría que casi se pueden señalar con el dedo uno por uno. Estos muchachos, precisamente filántropos no son.
Yo no quiero votar ni ser parte de políticas que durante los mandatos ignoran a la gente y se entregan a las presiones y “favores” de las multinacionales.
Sostengo como dije antes que nada de fondo ha cambiado, cada vez más gente tratando de subsistir, cada vez más presión impositiva sobre la clase media que en relación es la que más paga, cada vez más los más ricos menos pagan y como complemento de todo esto, los impuestos están muy lejos de volver en su justa medida.
Dentro de este contexto la fuerza política que hace algo por el pueblo, (no solamente promesas), es la que corre con ventajas y cíclicamente son los que más perduran en el poder por un tiempo determinado; aunque también cíclicamente caen en el letargo de no progresar en los pasos que se hacen a favor del pueblo, porque los incorporan como demagogia ingresando por una cosa o por otra, dentro de la soberbia, la ambición de poder y el enriquecimiento.
Habrá que buscar formas y vías para reclamar cambios que nos ayuden a crecer como Nación y allanar estas divergencias que impiden nuestro crecimiento genuino. Tendremos que buscar formas de activismo para generar, educación, escucha y resolución a nuestros reclamos. Quizá reclamar la instrumentación del referéndum sea un camino.
Me quedo por ahora pensando y trabajando, desde mi célula familiar, para descubrir y ayudar a encontrar caminitos, convencido de no quedar contaminado por las nocivas prácticas políticas, porque así como están las cosas: ¿involucrarse y militar?...no, gracias.

lunes, 9 de marzo de 2015

Definitivamente…Escéptico

A un poco más de un año de sufrir por dos la decepción más profunda y menos esperada, laboralmente hablando, con el espíritu aquietado, la intimidad y el entorno cercano en orden, bien podría decir que estoy en el umbral de la posible última etapa socialmente activa de mi vida.

Dios dirá que resultará y cuanto podrá durar.

Mirando hacia atrás en lo andado y viendo que “todo fue ayer”, despojado de toda nostalgia, he logrado definir y entender de qué se trata y que identifica este presente de mi existencia.

Esa vista atrás me ha explicado que soy un escéptico profundo; también me reveló que en el camino de la vida, la libertad es de a dos, que es una condición que se debe aplicar en todas las situaciones, inclusive en las conversaciones; que las circunstancias asépticas de todo tipo esconden muchas miserias humanas; que el poder y el dinero no cambian a las personas, sino que las muestra como siempre fueron; y por sobre todo me indica que debo recordar que las cosas nunca son lo que se muestran o lo que parecen ser.

Mientras más investigo con esta impronta, más escéptico me veo y no me disgusta.

Me siento tan escéptico que creo aproximarme a un estado integral de escepticismo. Mi escepticismo es científico, religioso (no ateo), político, social, educativo, laboral, periodístico y hasta lo soy en muchas ocasiones con mi propia persona. Esto se genera desde la comprensión de que el estado puro de las cosas y la perfección son estadlos casi imposibles de alcanzar, más aun si estamos involucrados los humanos.

Confieso que no ha sido un camino sin inconvenientes, en los que se han recreado, desde los más profundos, hasta los cotidianos en las conversaciones y o las opiniones vertidas normalmente. He llegado a expresarme de tal forma, que habitualmente genero incredulidad y tengo que explicar mi postura.

En fin, soy así, no hay remedio, así me muestro, así me dirijo. Que se me aprecie así o se me desprecie. Querer o tratar de cambiar, como así también mostrarme distinto, sería no ser auténtico y si lo hago o me ven en otra postura, no me crean, estoy mintiendo, estoy falseando.

Hoy me encuentro, mejor dicho nos encontramos, como dice mi compañera de toda la vida (42 años caminando juntos, 36 de casados y cinco hijos) con un “proyecto familiar” establecido y en marcha, junto a un proyecto de producción que incluye un estilo de vida, para abordar esta nueva etapa que nos toca vivir.

Un proyecto productivo que trataré de poner en marcha luego de ajustar algunos inconvenientes físicos y orgánicos, para ayudar a la magra jubilación que se avecina, para ayudar a mantenerme activo haciendo lo que me gusta y para poder transmitir un concepto al cual adhiero y que reza así: “Si el proyecto de tú interés, cabe en el espacio de tú vida, no estás pensando lo suficientemente en grande”

Como dije antes, no me disgusta ser escéptico, es más, me siento a gusto. Ser escéptico me ha preservado para no incursionar dentro de ningún fanatismo. El fanatismo es peligroso, es el caldo de cultivo generador de los idiotas útiles serviles a los poderes o los intereses de turno. Dentro del fanatismo no cabe ninguna práctica democrática, ni existe el “próximo”.

Ser escéptico significa no ser confiable para alguien o algún ente que quiera ejercer el control desde cualquier estamento de poder. Esta sería una contraindicación al estilo de las especificaciones delos medicamentos, pero como parte de una sociedad enferma, cuyos seguidores sumisos aceptan mantenerse continuamente enfermos, voy a hacer como que no existe tal contraindicación, es decir, voy a seguir siendo no confiable o sea voy a seguir siendo ESCÉPTICO.

domingo, 8 de marzo de 2015

Volver a escribir

Hace bastante tiempo que no escribo; para mi gusto… demasiado.
En mi caso cuando comencé este blog, era parte de un deseo que me iba a ayudar a completar el dicho, “plantar un árbol (varios), tener un hijo (cinco), escribir un libro.
Hasta ese momento (el de sentir la necesidad de moldear un libro), no había escrito asiduamente, pero cuando lo hacía en cartas, petitorios, opiniones dirigidas, etc., siempre concluía en un ida y vuelta interesante y eso me animó a comenzar este esbozo. Comenzar a escribir en el blog, para que al tiempo compilando lo escrito, quizá se pueda armar algo parecido a un libro.
A la hora de elegir un posible título para el pretendido libro, podría haber sido un problema elegir la temática de fondo, que fuera el eje del mismo; pero eso no sucedió, se mostró sola, e inclusive cumplía con la premisa esencial  que es la condición de que lo vertido en él, “tiene que ser beneficioso para la gente”.
Mis escritos no van a ser científicos, ni filosóficos, ni religiosos; casi la mayoría serán vivencias y apreciaciones personales, que conociéndome, todo tendrá la intención de tratar de denunciar y desenmascarar a la Estupidez Humana y a los responsables de provocarla y que muchas veces es ejercida y acompañada desde la omisión, la comodidad y las costumbres culturales. Sinceramente creo que va a ayudar.
Una de las cosas que descubrí  al comenzar a escribir, es que al hacerlo, se me iban mostrando y ordenando ideas, como así también a descubrir situaciones de vida y todos sus posibles… ¿por qué?
Si bien es cierto que para escribir algo conscientemente hay que disponer de tiempo y tranquilidad sin robárselo a las cosas que fundamentan el curso de la vida personal (familia-trabajo), habría que hacerse un tiempito para anotar en borrador cuando aparece alguna idea-vivencia, en cualquier momento. Esos pequeños recordatorios ayudan y mucho, no lo duden.
Visualizar en los escritos experiencias funciona como si uno fuera psicólogo de uno mismo y esa es la única terapia que acepto. La otra, la del consultorio, por lo que veo, no cura y crea dependencia.
Hoy estoy tratando de aprovechar una oportunidad de tiempo y extrema tranquilidad, que dispongo dentro de mis tareas diarias. Dispongo de un entorno de naturaleza y quietud impensadas incluyendo una buena cantidad de horas de ocio.
En un escrito anterior dentro del blog, digo que para mí, la suerte, en la mayoría de los casos, es una mezcla de oportunidad y conocimiento; este es un caso.
El ocio es creador y hoy me encuentro con un proyecto productivo casi terminado en su etapa de estudio y factibilidad, más una tarea de desempolvar cortos escritos y borradores, en los que se perciben claramente que el motivo principal de este extenso impas de escritura (un poco más de cuatro años)  fue generado por estar inmerso en un ambiente laboral de altísima insalubridad psicológica y que habiendo superado esa situación, se me ha reactivado la necesidad y el deseo de volver a escribir. 

viernes, 12 de noviembre de 2010

Cosas de la vida

Imposición
Estos párrafos me los he impuesto, los voy a considerar como un ejercicio para activar algo que se me ha adormecido… las ganas de escribir.image
Los voy a garabatear en crudo tratando de lo que resulte tenga muy pocas correcciones a la revisión final porque intuyo que me va a dar resultado.image
Estamos a un mes vueltos, con parte de la familia, de tomarnos unos pocos días de vacaciones (5) en la cordillera. image image
Siempre unos días de vacaciones ayudan, pero en junio también hubo otros cinco entre termas y pesca que tampoco estimularon a mi interior a escribir.

image image image Yo siempre esperaba el momento de la llegada para escribir sobre los viajes.
En estos días he estado buscando algo que me ayude a cortar esta “sequía” literaria (hace nueve meses que no escribo) y que no se como denominar. Lo que busco está entre el pretexto y la motivación, pero en realidad no se cual es la verdadera y tampoco se si alguna de ellas es la verdadera.
Extrañamente siento que no estoy cerca de mi centro a pesar de que no hay cosas adversas dentro de mi entorno, no hay cosas que vayan más allá de la aceptación de la vida, ni complicaciones que signifiquen algún problema real.
Por eso automáticamente, en este instante, recuerdo los motivos expresados en el título de este blog; y me pregunto…ante tanta estupidez cotidiana, ¿porqué transitamos por esta vida mirando sin ver que la esencia pasa por las cosas sencillas y que eso construye lo único importante?
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miércoles, 6 de enero de 2010

Señales

Cuando estaba pensando que título le ponía a este escrito vinieron a mi memoria imágenes de la película protagonizada por Mel Gibson, pero no quisiera que el futuro sea tan distinto, porque si no, todas las enseñanzas que creí haber comprendido y atesorado perderían toda su razón de ser y un vacío inmenso se apoderaría de mi existencia.
Creo entender que los ejemplos y casi nada más que eso, son los formadores de personas. Es tan poderosa esa herramienta, es tan fundamental, que es el basamento de la familia y su realización. Cuando el decir y el hacer van en la misma dirección habremos conseguido transmitir un buen ejemplo.
También sabemos y tenemos que comprender que no somos perfectos que caeremos una y mil veces, pero además creo haber aprendido (si no es bueno recordarlo) que “Nuestra mayor gloria no está en no caer jamás, sino en levantarnos cada vez que caigamos” (Confucio 551 a C. al 479 a C.)
En nuestras vidas el segundo escalón de nuestra formación ha sido, es y será la escuela. La escuela como complemento formador de conciencia. En nuestro caso, doy fe, fue así.
De esa escuela, nuestra generación se fue con algo muy preciado; pudimos atesorar herramientas para construir en la vida, de esto doy fe también, nuestros MAESTROS no nos fallaron. De ella partió gente que podía estar de acuerdo o no con la religión, con algunas conductas, con las enseñanzas pero seguramente ninguno salió a la vida, vacío y sin elementos para afrontarla.
Yo he vuelto a esa escuela, mi escuela. Todos mis hijos han pasado (todavía hoy tengo uno) por ella y también, con mayor o menor “marca registrada” han sido entregados a la vida. El resultado de un trabajo conjunto, casa y colegio, está en ellos y el tiempo dará su veredicto.
Hoy estoy un poco preocupado, diría que desorientado. Es que hace más o menos dos años a los problemas comunes que nos entrega todos los días la conducta modernista instalada en la sociedad, es como que nuestra entidad se ha plegado en vez de tratar de batallarlos y lo peor de todo es que muchas veces se batalla con el decir y se pliega cuando nos toca hacer.
Parecería como que nuestros primeros cien años de vida nos han obnubilado. Parecería que los festejos apagaron a la reflexión.
Y aparecieron los excesos; los excesos de gastos (se gastó a cuenta), las lavadas de cara, las pinturas de paredes sin los arreglos correspondientes (hoy, a un año, ya se comienzan a deteriorar). Aparecieron los olvidos; los olvidos de los que construyeron esta historia, hubo en las fiestas mucho “presente” y salvo algunas menciones (muy pocas) nos olvidamos de los hacedores y hubo olvido del prójimo.
En el acto de cierre, en el patio del colegio, hubo un olvido doloroso, no reparamos en el prójimo. Lo que leemos en el evangelio parece que no lo registramos.
En ese patio me toco ese día ser espectador privilegiado del acto de estos primeros cien años, sentado con mi familia en el lugar que me ayudó a crecer durante mi infancia y mi adolescencia. La emoción y el recuerdo estuvieron juntos durante el trascurso del evento y a su finalización algo me empañó la satisfacción.
No se nos ocurrió mejor manera de cerrar el acto que con fuegos artificiales, y fueron varios minutos. Sin hacer hincapié en el costo (son carísimos) fui testigo y cómplice por presencia, de una cachetada al prójimo. Fueron lanzados desde la terraza del colegio, no está demás decirlo, a cincuenta metros de una clínica de internación.
Estoy viendo en la sociedad en general bastante seguido este tipo de conductas, es como decir así: “Si quiero, lo hago; tengo plata, me doy el gusto y no me importan los demás”.
Pasado ese fin de año y comenzado el ciclo escolar de 2009, todo comenzó como siempre, volvimos a llevar a los chicos al colegio y en mi caso, con la esperanza de que aquellas señales (malas señales) del antifaz de los 100 años hayan sido solo eso, señales y el retorno a batallar las desviaciones de la modernidad estuviera de vuelta en nuestro escenario.
Esperaba una vuelta a trabajar por la integración de la comunidad, esperaba el retorno a un manejo austero y esperaba una vuelta al reconocimiento del prójimo. Esperaba reconocer esa vuelta reflejada en las imágenes que nos identifican y de las que mostramos como nuestros estandartes.



Fue transcurriendo el año y nada de eso pasó, se ahondó la contaminación y nuestras fuentes fueron olvidadas y encajonadas, como muchos de los problemas cuando no se tiene voluntad o capacidad de resolverlos.
La pérdida del cuidado comunitario fue una constante. La separación de casi todo el vínculo de integración con la unión de padres, se convirtió una constante, no fueron ni llamados a opinar como comisión directiva por el tema del nuevo edificio del jardín de infantes y apartados de la fiesta del maestro, todo lo contrario de lo que se pregona y aspira.
Nos olvidamos de la austeridad, las fiestas que por siempre habíamos tratado de minimizar en sus gastos y exuberancia, fueron un derroche de gastos frívolos.
Convertimos al personal, tanto Maestros como maestranza en empleados armadores de espectáculos separándolos de sus tareas de colaboradores de actos y celebraciones.
Hemos inaugurado el curso de productor de eventos empresariales. No importa el gasto ni la gente, ni las instalaciones, la cena de despedida de fin de año la organizamos entre el museo y la terraza a más de cien metros de la cocina, varias escaleras mediante (una muy estrecha) y la ayuda de aparejos. Nos venció el capricho, “la quiero hacer ahí, no importa la gente, ni lo que cueste”, cerrando el año con un broche de oro: está confirmado, el prójimo no está en nuestros planes y queremos enseñar eso.
La fiesta cerró con baile y música a los cuatro vientos, desde la terraza, sin escatimar decibeles de potencia. Ya no fueron los 15 o 20 minutos de los fuegos artificiales del año anterior, para decir ¡acá estamos! Fueron dos horas y media de olvidarnos (a la madrugada esta vez) del vecindario y de los internados de la clínica, hasta que llegó la policía.
Creo que el oficial, cuando dijo que había que parar la música, tenía más vergüenza que nosotros.
La veleidad y el capricho no educan, simplemente deforman. ¿Qué le hemos transmitido a los alumnos del último año que estuvieron ayudando? Y ¿qué ejemplo podrán disponer los maestros cuando les toque disertar sobre contaminación acústica? Entre otras muchísimas cosas.
No estuve presente este año en ninguno de estos pretendidos eventos, lo había decidido el año pasado; no iba a acompañar a nada que no estuviera de acuerdo. Igualmente me siento corresponsable, pertenezco a esta comunidad, me duelen estas cosas sin sentido y por eso es este escrito.
Me acuerdo siempre de unos buenos consejos escuchados en algunas de las tantas reuniones con hermanos y comunidad; el Hermano Aurelio decía “jodiendo, pero adentro”, y el profesor Benicio decía que “si queremos arreglar algo, hay que marcar las situaciones pero sin nombres”, por consiguiente a cada uno de los actores, si hay reflexión, sabrá lo que le toca en suerte.

La adolescencia se ha instalado sigilosamente en nuestros estamentos educativos y formativos, se disfraza con visos de modernidad y nos invade eliminando la conciencia.
La falta de conciencia elimina el sentido de culpa y detesta la responsabilidad, la falta de conciencia es conducta adolescente.
Necesitamos entrar en reflexión, necesitamos autoformarnos como objetores de conciencia, de nuestra propia conciencia, creo que es un camino válido para recuperar los fundamentos de nuestra comunidad; si no es así, estaría como dije en el primer párrafo de este escrito, ante un vacío inmenso que se apoderaría de mi existencia.
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jueves, 31 de diciembre de 2009

Simplemente

 

Simplemente un brindis de buenos deseos para  y con toda la gente de Corazón franco, haciendo votos por una sociedad más solidaria.

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Un brindis como los de la Edad Media; que los deseos se junten sin contaminaciones, para no envenenarlos.

¡Feliz Año Nuevo!

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martes, 29 de diciembre de 2009

Fin de año con proyectos

Hace algunos meses, por el mes de junio, ayudado por el receso invernal y por el “parate” en el que nos sumió la pandemia de la gripe A, es como que se me proporcionó más tiempo para progresar en algunas consideraciones. El dicho popular se hizo presente “no hay mal que por bien no venga” y el ocio se presentó pensador y creador.

Una preocupación que seguramente abarca a la mayoría de los argentinos incluidos dentro del esquema del trabajo común y medio es la futura y magra jubilación.

Uno da “vuelta la cabeza” “mira hacia atrás” ve el paso del tiempo, parece que todo fue ayer y en ese junio, próximo a cumplir los 58 años (a 7 de la temida jubilación) se disparó una pregunta.
¿Por qué no construir algo para el futuro?, que nos ayude a redondear un ingreso digno. Aceptada la pregunta, aparecieron las premisas de máxima; lo siguiente fue comenzar a identificar el camino y…manos a la obra.

Desde las intenciones familiares y la forma deseada de vida, comenzaron a abrirse carpetas evaluar contingencias para dar forma a un futuro posible.
De todo eso nació este proyecto:  http://vivirenlapampa.blogspot.com

Como todo esto necesita de un capital para poder construirlo, habrá que sacrificar cosas que hicimos y logramos mantener en 25 años, con no poco esfuerzo. Una casa originalmente pensada para la familia y unos terrenos de la herencia de mis suegros deberán componer ese capital necesario.

Pero estoy convencido que el esfuerzo valdrá la pena y más teniendo en cuenta que está pensado en futuro porque va a servir, para nosotros, para nuestros hijos y por que no también para los suyos.